Un Raquero, es una embarcación específicamente diseñada para el aprendizaje de la vela. Es un velero sencillo y de comportamiento noble que permite familiarizarse con los diferentes rumbos y configuraciones vélicas antes (o después, en mi caso) de pasar a barcos de crucero.
En la pasada travesía a Menorca, Andreu me hizo una demostración del manejo simultáneo de caña y escota de mayor, para controlar el exceso de potencia de la vela cuando bajábamos planeando las olas, y de ese modo evitar la orzada. Creo que unas cuantas clases de vela ligera que me den soltura me irán muy bien, así que ya voy apuntando en esa dirección.
En la Base Náutica de Cubelles, Mario y Sara se sueltan con sus primeras clases a bordo de un Raquero de escuela. Ceñidas, empopadas, largos y viradas de boya durante tres horas, y al final un briefing para corregir errores y resolver dudas. Si aprenden rápido pasarán a manejar un Velic, embarcación algo más rápida y más inestable, que les exigirá más rapidez y concentración para gobernarla.
Ambas embarcaciones son un reflejo en miniatura de un barco de crucero. Foque, mayor, botavara, escota, contra… todo exactamente igual pero a una escala menor y manejable sin necesidad de winches. Y como al acabar, se suben a la playa y se desmontan, es el cacharro ideal para aprender.
Tú que opinas, ¿merece la pena hacer un curso de vela ligera? Si… No? Deja un comentario con tu opinión.
De momento, un poco de vídeo, rodado en la Base Náutica de Cubelles, mientras me voy buscando una escuela que me enseñe lo básico.
Este es el vídeo con las imágenes de la navegación a vela de la travesía a Menorca y los fondeos por la costa sur de Menorca. De Mataró a Ciudadela y de ahí a Mahón. En septiembre volvemos a por el Be Water… y habrá más
Recientemente navegué de nuevo en el Tanit, el GS 40 con el que fui a Formentera en la regata Ophiusa. Una diferencia fundamental con el Naruto es que no lleva enrollador de génova en el stay. Esto quiere decir, que cuando se quiere poner el génova, hay que izarlo, montando toda la maniobra.
La primera ventaja es que se pueden usar distintos tamaños de foques para adaptarse a las diferentes condiciones de viento, teniendo en todo momento una vela “entera” con el perfil con que ha sido diseñada, en vez de un génova parcialmente enrollado. Los foques que no sobrepasen la altura de los obenques, podrán incluso trimarse más cerca de crujía con la ayuda de barbers (unos cabos con una anilla o polea que se fijan al pie del mástile). Además un foque o un génova sin enrollador tiene un borde de ataque (grátil) mucho más delgado, al no llevar el tubo del enrollador, lo cual le permite ganar unos grados extra en ceñida.
La desventaja, obviamente, es que es más complicado izar y arriar velas, que simplemente desenrollarlas, sobre todo en caso de mal tiempo, pero en el siguiente vídeo vemos que una vez controlada la técnica, y disponiendo de tripulación, es bastante sencillo.
Fases del izado del génova
Aproados al viento, colocaremos la vela plegada sobre cubierta. La driza de génova se hace firme al puño de driza, las escotas en su puño correspondiente y pasando por el exterior de los obenques y las poleas del escotero. La escota de sotavento sujeta al winche y cazada.
Desde el piano se recupera la driza para izar la vela. El proel controla que la relinga del foque no se atasque.Si hay alguien en la base del palo puede ayudar a cazar la driza para hacer la operación más rápida y evitar que la vela flamee demasiado rato.
En cuanto la vela está arriba, el timonel ya puede elegir el rumbo y el trimmer de génova adecuar el trimado a dicho rumbo hasta la próxima virada.
A partir de ahí sólo queda controlar el ángulo de las lanitas (flujo de viento sobre la vela) para obtener la máxima potencia vélica del viento disponible.
Los amigos de Chocolat Factory se han enrollado y nos han montado una regata. A disputar entre El Masnou y Mataró este fin de semana y el que viene.
La de hoy nos ha ido bastante bien. Un día que empezó medio nublado pero con buen viento y aunque ha habido algún momento de descoordinación el resultado ha sido bueno. El domingo que viene concluye el evento, así que tocará ir a darlo todo para mantener esa posición.
Fin de semana completo en el puerto de El Balís -Sant Andreu de Llavaneres-, sede de la Setmana Catalana de Vela de este año. Las primeras impresiones, fenomenales. Un montón de veleros de todas clases. y el puerto lleno a reventar de participantes poniendo a punto sus embarcaciones. Una cantera tremenda de niños y jóvenes compitiendo en Optimist, Láser, Catamarán, Patín de Vela, 29ner… y por supuesto Cruceros.
Salimos del puerto tras descargar parte del peso innecesario (balsa, velas que no usaremos, cajas de herramientas) aunque sin exagerar; hay quien le quita hasta los armarios a fin de eliminar peso y tener algo de ventaja. Aún no somos tan fanáticos; aunque todo llegará. De camino al campo de regatas, donde ya ha llegado la mayoría de los veleros, izamos mayor y génova y vamos ajustando los pequeños detalles necesarios para sacar todo el rendimiento a las velas de regata que llevamos: tensión de drizas, pajarín, cunningham, backstay…
En los cinco minutos previos a la salida ya se ve, en la agresividad de los participantes, que esto no es la regata dominguera de club a la que estoy acostumbrado. Los gritos son más fuertes, las maniobras más radicales y se pasa todavía más cerca de los otros barcos. Algunos patrones más curtidos toman el pulso a sus contrincantes para ver hasta donde son capaces de arriesgar… y así tomarles ventaja en la salida o forzarlos a salir fuera de línea.
Tomamos la salida bastante bien pero al poco, otros veleros mayores nos empiezan a desventar y nos dejan casi clavados, así que virada y cambiamos al bordo mar adentro. Como vamos casi solos, el viento más limpio nos da la sensación de velocidad, pero llegando a la boya de barlovento (al E-NE) ya vemos que la opción táctica ha sido la mala. Viramos boya, izamos spi, pero no acaba de inflarse bien, entre el poco viento y un trimado incorrecto. Desesperación, nervios, se arreglan cuatro cosas y empezamos a correr de nuevo. Llueve un poco. La regata son dos tramos de barlovento y dos de sotavento. En el segundo tramo empezamos a recuperar algo, pero el viento cada vez más débil nos impide alcanzar al grupo de cabeza.
Al finalizar la regata, el viento cayó del todo e impidió celebrar las previstas a continuación, así que tras un buen rato esperando a flote, nos mandan de vuelta al puerto, donde entramos sorteando las docenas de embarcaciones de vela ligera que llegan remolcadas por las zodiacs de la organización. El resto de la tarde lo pasamos entretenidos repasando las velas
La mañana siguiente amaneció con una previsión de viento un poco mejor. Había rolado a S y el sol que se dejaba ver a ratos iba calentando la brisa. Saludamos a l’Oreig, un A35 que contaba a bordo con algunos tipulantes habituales de Mataró (José y Toni). Es un barco que me gusta mucho desde que probé uno igual un día subiendo a Rosas.
La primera regata tuvo dos salidas anuladas porque bastantes barcos traspasaron la linea de salida antes de tiempo. A la tercera va la vencida, pero esta vez nos la saltamos nosotros y no nos dan opción de repetir, habían izado bandera negra que significa que el que se pase queda descalificado
¡Pues vaya! Así que hemos de esperar a la siguiente regata, pero para aprovechar el tiempo vamos hasta la boya y a la vuelta hacemos un entrenamiento de trasluchadas con el spi. Óscar dirige, Quico nos da instrucciones… y a base de muchos intentos le acabamos cogiendo el tranquillo. De modo que en la siguiente regata hicimos un par de trasluchadas en el tramo hacia la boya de sotavento que salieron perfectas y nos permitieron alcanzar a varios barcos.
Pero bueno, dejo de dar la chapa y… adentro vidrio… digo vídeo.